lunes, 16 de octubre de 2023

espacio interior

La escena donde toda escena tiene su origen en lo invisible sin lenguaje es una actualidad incesantemente activa.
Pascal Quignard Las sombras errantes
Jonas Mekas, Walden: Diaries, Notes and Sketches (1969)
Cerrar los ojos o la disyuntiva entre el principio o fin de la invisibilidad: llegar a no ser Víctor (Miguel, Julio)
El pasado se edifica en cada ola del tiempo que avanza. El pasado del que disponen los contemporáneos no es ni siquiera el mismo cada vez que asciende del reino de la sombra. El pasado de Mallarmé no es el de Michelet; ni el de Rembrandt el de Vermeer; ni el de Chuang-tsé el de Heráclito; ni el de Cervantes el de Shakespeare.
Pascal Quignard Las sombras errantes
en cambio, una Ana eterna
Que Ana Torrent repita por dos veces su “Soy Ana” es como un aparte teatral, una acotación o una mirada a cámara. Conversación con Jaime Pena sobre El espíritu de la colmena
reluce en la grisalla otoñal de Erice frente a la luminosa de Moretti;
-¿Qué ves en el fondo oscuro?
¿Qué ves que tiemblas y callas?
-¡No veo! Miro cual mira
un ciego
al sol cara a cara.
Rosalía de Castro
luminosa sí pero lo que más valoro es que me haya devuelto la emoción por Caro diario (1993) inalterada

*

50 años después, regreso a El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973). tras 25 años, Huellas de un espíritu (Carlos Heredero, 1998) volvía a Hoyuelos. Elías Querejeta y Ángel Fernández-Santos daban detalles de su proceso de creación que Jaime Pena revisa en una conversación reciente:
Un par de películas de Saura están muy influidas por cuestiones casi de explotación comercial de la figura de Ana Torrent. Está el caso de Cría cuervos (Carlos Saura, 1976) y también cómo Querejeta y Saura toman la idea central de la parte contemporánea del proyecto original de El espíritu de la colmena como punto de partida para elaborar Elisa, vida mía (Carlos Saura, 1977). Está muy clara la influencia de Erice en Los motivos de Berta (José Luis Guerin, 1983).
Jonas Mekas, Walden: Diaries, Notes and Sketches (1969)
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que había de ver, con largo apartamiento,
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
Garcilaso de la Vega
compruebo, frente a la pantalla, que Elisa, vida mía (Carlos Saura, 1977) recoge parte desechada del guion original de El espíritu de la colmena que, pasados los años, Elisa y Berta se funden como variaciones ilegítimas de Ana, dando lugar a una biografía frankenstein cinematográfica de pertenencia (e incluso pertinencia) dudosa, inquietante
El título, en realidad, no me pertenece. Está extraído de un libro, en mi opinión, el más hermoso que se ha escrito nunca sobre La vida de las abejas, y del que es autor el gran poeta y dramaturgo Maurice Maeterlinck. En esa obra, Maeterlinck utiliza la expresión 'El espíritu de la colmena' para describir ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, y que la razón de los hombres jamás ha llegado a comprender. (Víctor Erice, 1983)—.
(Víctor Erice lee la Biblioteca personal de Borges)
aunque más inquietante resulta el destino del director de fotografía Luis Cuadrado sobre los lentos fundidos a negro encadenados en el rostro de Ana con los ojos cerrados
It had no color, it was all
interior space: nothing
got in or out
.
Louise Glück, Vita Nova, “AUBADE
que se me aparece entre las páginas de un pequeño libro gris