viernes, 27 de enero de 2012

Opus 4: Ostinato Unendliche (reprise) lo que nosotros somos

Hay una forma de pertenencia en el mirar que supera ampliamente cualquier intervención activa; hay una manera de detenerse en las cosas que sella en esa extraña coincidencia de los cuerpos, la intimidad que nos configura. [... ] Porque vivir es habitar las cosas hasta el fondo de las mismas y esto no es distinto de aprender, a través de ellas, lo que nosotros somos. Chantal Maillard, Filosofía en los días críticos, #49

PROXIMIDAD O DISTANCIA: la lectura completa de El fin del mundo como obra de arte ha venido a confirmar la proximidad del libro de Argullol a la reciente película de Lars von Trier a través de la historia del arte de Occidente pero ahora, el ejercicio que me pide el libro es otro. no se trata tanto de trazar paralelismos ni hacer proyecciones, cuanto de prestar atención a su confluencia con El objeto del siglo de Gérald Wajcman en el punto en que la Shoah de Lanzmann estaría testimoniando el instinto de destrucción revestido de creación artística al que conduce el relato de Argullol

Nombrar es establecer la distancia, nombrar es separar, nombrar es distinguir. Chantal Maillard, Filosofía en los días críticos, #94

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Una representación, por tanto. Una simulación. Unos hombres han simulado unas imágenes del mundo y de sí mismos para que los espectadores, a su vez convertidos en simuladores, las hayan asumido y propagado a través de un eco interminable. No se identifica un ápice de verdad en todo el proceso, del mismo modo que sería absurdo tratar de identificar el sonido originario. Sólo contamos con la resonancia, con el eco. Rafael Argullol, El fin del mundo como obra de arte, “12. La esencia del arte”

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REPRESENTACIÓN O SIMULACIÓN: diluida la referencialidad a través del tiempo (El fin del mundo como obra de arte) y contorneado el Cuadrado negro como El objeto del siglo al delimitar esa ausencia

Aquí, no representar nada resulta entonces no de una prohibición, de un afán de dignidad arrogante o de una postura estética minimalista, sino de una elección, esa elección forzosa que conjuga lo imposible y lo necesario; lo imposible de ver y la necesidad de mostrar. Gérald Wajcman, El objeto del siglo, [ética de lo visible]

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así, el apocalipsis del mundo se repliega en la privacidad, sin que dejen de resonar las palabras de Joseph Brodsky demarcando sus límites en lo infinito:

An object, after all, is what makes infinity private. Joseph Brodsky, Watermark

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VIDA PRIVADA
escena 1 / toma 1

privada del sentido del gusto, me han obsequiado con la mejor comida de hospital que nunca haya comido en un restaurante (sin opción a flan). la experiencia se convierte en verdadero gastromasoquismo gracias al encanto de dos hiperatentos camareros que valen por seis y repiten pío pío cada vez que oyen la palabra “pollo”. lástima

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VIDA PRIVADA
escena 1 / toma 2

privada del sentido del gusto, he perdido la capacidad de distinguir una Cangreburger de un cuarto de libra con queso, lo que me impide discernir si vivo en una piña en el fondo del mar o en un trozo de celuloide en una película de Tarantino. lástima

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